Calefacción por Infrarrojos

Es posible que se haya preguntado por qué teniendo tantas ventajas no hay más calefacción por infrarrojos instalada en los domicilios.

La razón es que es una tecnología bastante nueva y aun hay personas que ni siquiera conocen de su existencia. No obstante si usted está leyendo esto, es seguro que ese no es su caso, y busca quizás más información al respecto.

Le invitamos desde aquí a contactar con nosotros para que podamos asesorarle sobre esta interesante opción.



¿Por qué elegir calefacción por infrarrojos?

Ventajas

Salud

A diferencia de la calefacción no necesita circulación de aire, con lo cual no levanta polvo (ácaros). Además previene la aparición de humedades y hongos. Alérgicos y asmáticos se ven muy beneficiados por esta tecnología. Además diversos estudios muestran efectos beneficiosos en el sistema inmunológico, y en el estado de ánimo entre otros muchos.

Bienestar

Es un calor confortable que no seca el ambiente y que además no genera ruido ni vibraciones. Previene el síndrome de la casa enferma.

Sencillez

La instalación es sencilla y no requiere obras, ni tampoco mantenimiento ni molestas revisiones

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Economía

Actualmente los paneles de calefacción infrarroja consumen menos que los sistemas tradicionales de calefacción. Entre un 30% y un 50% menos conservando la misma potencia.La inversión inicial es menor que la de un sistema de calor centralizado, ya que la instalación no es costosa.

Seguridad

A diferencia de los sistemas tradicionales, no hay peligro de explosiones, incendio ni peligro de quemaduras (sobre todo para los más pequeños).

Portabilidad

Si en algún momento se muda a otro domicilio, usted puede llevarse las placas de calefacción consigo e instalarlas en otras habitaciones. Las placas tienen un peso aproximado de 10 kg, por lo cual pueden trasladarse sin problemas.

¿Qué es la calefacción por infrarrojos?


La calefacción tradicional calienta el aire. Este aire va ascendiendo y se van formando capas de aire caliente que calientan la habitación. La calefacción por infrarrojos en cambio no calienta el aire, sino que emite rayos infrarrojos en la frecuencia de calor imitando la forma en que el Sol calienta a la Tierra.

Este sistema requiere instalar unas placas en el techo que se conectan a la red eléctrica y a un termostato que regulará la temperatura. A través de estas placas, lo que se calienta es la habitación misma y no el aire circundante, con lo cual hay más sensación de confort.

En el sistema tradicional, hay además que sobrecalentar el aire, debido a que este es un mal conductor del calor, esto hace que el aire que respiramos se vaya secando, cosa que no sucede en la calefacción infrarroja al calentar directamente los objetos.

El termostato hace que no tengamos que preocuparnos continuamente de la temperatura, además de suponer una fuente de ahorro energético.

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